viernes, 8 de julio de 2011

Un paseo celestial, por el universo animal.

Hola blogueras-os:
En nuestro enigmático paso por este planeta como seres humanos, nos hemos adentrado en adorar todas aquellas cosas que nos  han parecido realmente distintas o diferentes a nuestro concepto de vida, o quizás se hallan escapado a nuestra comprensión. Generando a través de las mismas, irreales teologías y profundas filosofías que perduran en el tiempo.
Las estrellas, los cambios lunares, las plantas y sobre todo el mundo animal, han sido y son el componente principal de nuestra cultura religiosa. Tal vez los animales han logrado sin tener la capacidad de raciocinio, de la que muchas veces hacemos gala, la sorprendente capacidad de organización, y sobre todo nos han ido enseñando a vivir y comprender el mundo que nos rodea. O quizás por la vulnerabilidad a la que estábamos expuestos ante ellos, el hombre decidió adorarlo como pacto espiritual, para así evitar los ataques de los mismos a la vez que íbamos recortándoles sus espacios vitales y sus alimentos.
Los egipcios adoraron a muchos animales a lo largo de su paso como sociedad. Su fe en ellos, iba creciendo a medida que también crecía su imperio, la fuerza del mismo se debía a variados elemento. Uno de ellos, era el león, el cual guardaba para el imperio una relación especial entre el sol y este magnifico felino que simbolizaba la fuerza, el poder, la energía descontrolada. Realidad que sufrían ya que el sol, en pleno desierto se convertía en un felino implacable y el felino se convertía en el astro rey cuando vagaba hambriento.
Aunque no solo estos eran los motivos por los cuales, los egipcios adoraban a este magnifico animal, también la capacidad de caza de las leonas, la manera de cuidar a los cachorros y a toda la manada fueron recogidos a la hora de adorar a los reyes de la selva. Los cuales gozaban de la admiración debota de un pueblo, cuya cultura dejo huellas en el tiempo.
Tal vez por la intuición de estos magníficos seres, el hombre se fijo en ellos y los tomo como referencia, adentrandolos en sus rezos y oraciones. Los asiáticos, y en especial los chinos, encontraron en otro felino (el tigre),un animal celestial. Su extraordinaria inteligencia y habilidad para subsistir, acompañada de ese majestuoso poder que integra su mundo, creo alrededor de él todo un  universo místico. Los budista lo relacionan con la fuerza de la fe, aquella que puede atravesar sin retroceder la jungla del pecado, representada por un bosque de bambú. También dicen, que los nacidos bajo el signo tigre, son personas obsecadas, duras e independientes.
Shiva se viste con su piel, así lo recoje la religión  India. En Malasia, los curanderos tiene el poder de transformarse en tigre. Y para los habitantes de Siberia, el tigre es el verdadero hombre, el cual adquiere de manera temporal forma de felino.
Los gatos también encontraron su altar en la raza humana, animal domestico que cuidaba a los pueblos donde habitaban alimañas. Llego a representar a la diosa Bastet, la cual simbolizaba el calor del sol. No era un animal temido, pero si muy apreciado, a tal punto que podía costarle la vida a cualquier persona que intentase obrar en su contra.
Para los ciudadanos egipcios, estuvo asociado a la luna y consagrado a la diosa Isis. Para los escandinavos, era símbolo de fertilidad. Sin embargo, en Japón era sinónimo de mal presagio, al igual que en la Edad Media, donde era muy familiar relacionarlos con brujas.
Y es que la simbiosis hombre animal, a existido desde el comienzo de nuestros días, no solo en Europa o Asia. También en América las tribus aborígenes, han encontrado en los animales, una fuente de adoración.
En el amazona, el jaguar, aparece a lo largo de su mitología. Su relación con la noche y el silencio, lo convirtió en la fuerza de la luna, guardián de los secretos ocultos de la tierra. Adjudicandole, en algunas ocasiones el papel de guia de las animas, dominando los dos mundos, convirtiéndose en el maestro divino de los chamanes del reino amazónico, los cuales viven y piensan como un jaguar.
Las tribus Mayas, llenaron de su energía a sus guerreros y sacerdotes, lo hicieron guardián de las fuentes del agua y la fertilidad de la tierra, aunque no dejaron de asociarlo con el inframundo, dándole así una connotación divina a su naturaleza terrenal.

Porque los animales han representado para la raza humana a lo largo de su historia, la fuente de vida mas preciada. No solo como alimento, sino también, como salvaguarda. Convirtiéndolos en seres divinos, por la egoísta insumisión de vernos reflejados como seres inferiores en muchos aspectos ante su evolutivo paso por nuestro planeta. Siendo este egoísmo el causante, de que muchas de aquellas especies que para nuestros antepasados simbolizaban energías divinas y celestiales, estén hoy en peligro de extinción o ya se hallan extinguido. Extinguiendo también nuestra fuerza y energía interior, dejándonos vulnerables ante los designios de un destino incierto, lejos de la paz de las que gozaron aquellos que un día descubrieron en ellos su celeste alma animal.
Un abrazo.
La aguja dorada.

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