domingo, 8 de mayo de 2011

Lo que hoy está presente, también lo estuvo ayer.

Hola blogueras-os:
Cada día amamos más nuestro cuerpo, lo cuidamos y deseamos encontrar el equilibrio entre lo sano y lo estético, y más en estos días cuando el sol ya se asoma en Europa y sus rayos, van dándonos conciencia de que se acerca el tan ansiado verano.
Rescatamos de nuestra memoria, recuerdos bañados de nostalgia y decidimos hacer, una puesta a punto para disfrutar del tan anhelado bronceado pero eso si, sin un pelo que nos incordie. Y es que mostrar un cuerpo sin bello, se ha convertido en una religión compartida por hombres y mujeres, no queremos parecernos a los rudos paisanos que habitaron la tierra siglos antes. Ya que en nuestra clásica ignorancia, despreciamos la historia pensando que todo se ha inventado en nuestro siglo.
En el antiguo imperio egipcio, a las mujeres y hombres, les gustaba tener un cuerpo libre de vello corporal y así, tener una figura totalmente juvenil. Belleza adolecente, se podría decir, ya que poco antes de la pubertad es cuando el vello asoma.
Para tal objetivo de mantener una imagen de la inocencia infantil, utilizaban como formula de depilación, una sustancia similar a la cera de hoy en día, la cual obtenían de dos maneras distinta a través de una mezcla de azúcar, agua y limón llamada cera de azúcar, o a través de una mezcla de aceite y miel. Las conchas de tortugas hacían a su vez labor de cuchillas, y la grasa de hipopótamo podríamos decir que de crema hidratante, para no irritar la piel y nutrirla después de la depilación, también solían usar para este menester la sangre de animales o gusanos.
Costumbres y recetas que heredaron los griegos, amantes de la suavidad en la piel y el culto al cuerpo, desarrollaron su civilización sobre unos sólidos cimientos del cuidado corporal. Las mujeres se depilaban toda su estructura, alejando de ella todo viso de pelo corporal, logrando así una semejanza al frío mármol y las diosas que en él esculpían.
Los hombres sin embargo, dejaban sus pelos púbicos para diferenciar su varonilidad de la feminidad de sus mujeres, única diferencia que había entre ambos sexos, ya que gustaban de cuidar y mimar su cuerpo, y sobre todo la suavidad que brinda el tener la piel libre de vello.
La sociedad romana, tampoco amó lo que la naturaleza brinda como protección de la piel. Tal era la importancia que le dieron a la depilación, que las jóvenes tan pronto veían aparecer un vello en su cuerpo, lo eliminaban como si de algo monstruoso se tratase.
Convirtiendo el culto al cuerpo libre de vello, en un verdadero movimiento social. Existían esclavos especializados en estos menesteres, lo que hoy llamaríamos esteticienes. Los cuales utilizaban una crema depilatoria llamada philotrum o dropax, crema muy similar en composición a las que utilizamos en nuestro tiempo.
También gustaban de delinear a través de pinzas llamadas volsellas, o de una cera realizada a base de resina o brea.
La edad media, instauro el puritanismo, y con él el deseo de tener un cuerpo suave e inocente quedó relegado a la cultura pagana, según el poder eclesiástico, reservando solo el derecho a depilarse el nacimiento del pelo, y la eliminación total de las cejas. Situación  ridícula, vista desde la distancia, pero también peligrosa, ya que solían usar cal viva y arsénico. Química contra producente para la piel y la vista.
El renacimiento nos a aportado cosas positivas, pero sobre todo la eliminación de una practica salvaje y sin sentido. Rescató las costumbres egipcias, y con ella también el gusto a tener un cuerpo limpio de vello.
Objetivo que se adentró en la sociedad, la cual durante los siglos XV y XVI, creó nuevas y mejoradas formulas como la utilización de aceites de nueces y vendas impregnadas en vinagre para afeitar el nacimiento del cabello, dejando solo las cuchillas de afeitar para el retos del cuerpo.
El barbero Jeams Jacques Perret  de origen francés, diseño a mediados del siglo XVII,  una maquinilla de afeitar con una banda de metal situada en el borde de la cuchilla, con el propósito de evitar cortes en la piel. Obteniendo una depilación mas segura, y menos agresiva para la dermis humana.
Gran paso evolutivo en el mundo de la depilación corporal, la de incluir una banda de metal en las cuchillas. Evolucion que no se ha visto detenida desde entonces, proporcionándole a la mujer y al hombre una manera mas estable y segura de depilación.
Aunque siguen vigentes técnicas de depilación antiguas, como la de usar un hilo de algodón. Técnica milenaria en la India, donde la utilizacion del mismo ha sido una manera natural de eliminar el vello a través de la torsión del hilo sobre el mismo, sin irritar la piel, siendo a su vez mucho más precisa que la cera y menos doloroso que las pinzas.
Dándonos la satisfacción a algunas-os, a la hora de enfundarnos en nuestro bañador y lucir nuestro cuerpo, que tanto tiempo ha estado escondido dentro de jerseys y abrigos. O simplemente, para sentirnos satisfechos con nuestro propio ego.
Razón humana que otros muchos discuten, y a veces acusan de narcisismo irracional el depilarnos. Loca costumbre  de nuestra sociedad ciega, por el estereotipo ligado al triunfo y el deseo de un erotismo extremo,comentan. Sin contar que quizás, sea nuestra propia naturaleza humana, quien a través de los siglos y los tiempos, ha desterrado el vello corporal.
Un abrazo .
La aguja dorada.

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