viernes, 4 de marzo de 2011

La magia de adorar.

Hola blogueras-os:
Charles Brosses se sorprendió, al ver como los africanos adoraban de manera mística la naturaleza que les rodeaba. No era sencillo y mucho menos comprensible, que los negros preguntaran a los arboles, al mar, a una concha o a una cola de león, recibiendo respuestas a los enigmas de la naturaleza. Tan raro comportamiento le llevo a afirmar que :"Los negros son tontos y fetiches".
El no respeto a las culturas de aquellos que eran subyugados por medios de las armas y convertidos a una religión lejana a su concepto de vida natural, donde el respeto a la naturaleza primaban por encima de todo, fueron para los colonizadores los primeros fetichista que recoje la historia, relacionandolos con practicas mágicas o de brujería ,sin entender que todo lo que nos rodea debe de ser admirado y adorado.
La palabra fetiche nace del portugués fetiço,que significa hechizo- maleficio,palabra que con el paso de los años ha perdido su verdadero significado. Siendo adoptada por el culto a las cosas materiales , relacionandola con el sexo y su practica.
La coquetería femenina y el arte de desvestirse hicieron, que el fetichismo callera en un claroscuro. La adoración por las féminas que enseñaban sus tobillos públicamente y la vislumbrante figura de un empeine, comenzaron  a ser acto divino de adoración por los hombres,llegando al punto de que en los burdeles de Londres y París, durante la época de la Belle Epoque ,los clientes tenían derecho a seleccionar  los botines que llevarían sus partenaires antes de elegirlas.
Todavía mayor valor erótico tubieron hasta hace unas décadas los pies vendados de las mujeres chinas,practica que se realizaba desde el año 900 hasta la revolución de Mao Tse Tung,a mediados del siglo XX. Los pies de loto, como se le conocen, consistía en encorbar el dedo gordo y replegar los otros cuatro contra la planta del pie, reduciéndolo a una especie de muñón, que se enceraba en un calzado diminuto, mientras que el tobillo hipertrofiado quedaba disimulado bajo una polaina. Una practica verdaderamente dolorosa e inhumana.
Directores como Alfred Hitchcock o Tarantino, han introducido el fetichismo en sus películas,donde muestran el amor por los objetos y reviven, como es el caso de Tarantino la pasión por los pies. La controvertida Victoria Beckam, adora su auto bronceador en spray ,sin el cual no sale a ningún sitio,convirtiéndose en su amuleto. El compositor Richard Warner, necesitaba una tela de color turquesa para componer, ya que sin ella no encontraba el karma necesario para inspirarse. La mítica escena de la película Gilda, donde Rita Hayworth se deshace de manera sensual de sus guantes, se ha convertido en un acto de adoración fetichista.
La liberación de la mujer y el renacer de una era sexual libre donde la practica se aleja por momentos de los sentimientos . Al igual que el consumismo despiadado de algunas personas, han dejado los comienzos del fetichismo en el olvido. Quizás sea mas sano adorar a la naturaleza, y aunque me tachen de ignorante, preguntarle a una concha, que vivir rodeado de el frío abrigo de lo que estimula nuestro lado mas primario y salvaje.
Un abrazo.
La aguja dorada.

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