lunes, 14 de marzo de 2011

¿Quien lo diria?

Hola blogueras-os:
Quien diría que aquello que embellece nuestras orejas tuviese tantas  historias y leyendas. Que fuese el testigo real del paso de varias y milenarias civilizaciones, donde el simple hecho de escribir sobre él, nos costaría noches y noches de desvelo y documentación.
En la antigua Mesopotamia, se trataban de amuletos ornamentados, a menudo con una serpiente o una luna. Cuya misión celestial, era el de proteger las orejas, ya que estas eran consideradas las puertas abiertas a los espíritus. Se han encontrado en tumbas de Sumeria, pendientes de aro que datan del año 2500AC.
Para los griegos y romanos los pendientes eran utilizados solo por mujeres, ya que ver a un hombre con pendientes, era relacionado con civilizaciones orientales, en especial la árabe, donde ambos sexo los utilizaban.Los romanos solían decorar sus pendientes con perlas y otras piedras preciosas.
Durante la era del romanticismo y el barroco, se  impuso el estilo de usar un solo pendiente. Corriente que recorrió todo el continente europeo. Los piratas se caracterizaban por llevar dos pendientes normalmente de aro, por que se creía que llevándolos se mejoraba la vista. Profecía que estuvo presente hasta el fin de los mismos.
La costumbre de adornar las orejas, se vio amenazada en el siglo XVII y XVIII por la implantación del uso de pelucas como moda, ya que las orejas se oscurecían,  perdiendo parte vital en la elegancia social. Situación que permaneció de manera discontinua durante el siglo XIX. Retomandose en la moda del siglo XX, donde se empezó a utilizar el estilo prensa, que no necesitaba de agujeros en la piel.
Siendo a finales de este siglo, cuando los hombres occidentales, volvieron a utilizarlos como parte de su estética y estilo. No limitandose al uso de uno en cada lóbulo, sino que es común ver varios en una misma oreja, extendiéndose a otras partes del cuerpo como las cejas, labios, nariz u ombligo.
Algo tan común en nuestros días, y en lo que quizás nadie repare como exclusividad de la historia universal. Ha sido símbolo de riqueza, pertenencia a un clan, distintivo social o estandarte donde añadir sus insignias. Reflejos de sociedades ya extinguidas, donde la riqueza iba ligada a lo que adornaba el cuerpo. Dando razón a aquellos que admiraban su poderío y status siendo en un principio, las arracadas el  mayor símbolo de prosperidad y poder.
Un abrazo.
La aguja dorada.

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