viernes, 1 de abril de 2011

De jueces a emperatrices.

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El ser humano, desde los comienzos mismos de la civilización, descubrió el culto al cuerpo diseñando artilugios que de una manera u otra le dieran toques de elegancia, arrogancia o simplemente apoyaran su teoría de lo místico y sobrenatural.
Siendo quizás esta la razón, por la cual un día, decidieran utilizar el pelo como elemento artificial y adornar con él su cabeza.
 El pueblo egipcio, como muchos otros pueblos civilizados de su época, dedicaban tiempo al cuidado de su bello capilar, creaban tinte y peinados. También solían afeitarse la cabeza como ceremonial religioso, pero algunas veces usaban pelucas de dimensiones realmente espectaculares.
Solían ser de cabello liso y con flecos, buscando la simetría tanto de delante como de atrás, llegando a la altura de los hombros y confeccionadas con cabellos naturales.
Los griegos fueron los impulsores de las escuelas de peluquería. Tanto era su obsesión por lo estético y bello, que el cabello también empezó a tomar parte en la búsqueda de la belleza armoniosa, llegando a convertirse en un arte.
Sus pelucas tenían distintos peinados y longitudes, solían ser de melenas largas y recogidas con ondulaciones en el cabello y de variadas formas.
Las mujeres romanas sentían verdadera admiración por el cabello de sus esclavas germánicas, a tal punto que utilizaban sus cabellos para confeccionarse pelucas. Cayendo esta practica en decadencia con la extinción de la grandeza de Roma .
La iglesia trato de eliminar el uso de este artilugio de belleza por estar ligado a actividades festivas o licenciosas, excomulgando a todo aquel cristiano que se resistía a dejar el uso de este complemento.
El renacimiento recupero costumbres de la edad antigua, y entre ellas el uso de la peluca como elemento estético de belleza. Compañeras indispensable de los fastuosos vestidos que exhibían las damas de la época, teniendo una gran gama de colores y formas.
Los hombre solían utilizar pelucas blancas, de uso diario en la corte de la época. También la peluca tomo importancia vital en aquellos que querían ocultar su calvicie, ejemplo de esto fue la reina Isabel I de Inglaterra, la cual a medida que maduraba en años, crecía su colección de pelucas rojas elaboradas y peinadas a estilo romano.
También en esta etapa de la historia, se empezó a utilizar la peluca como prevención de la tiña, los piojos o encubriendo la mala higiene de la que gozaba la sociedad, causa común y frecuente de la época.
Los varones ingleses en la época de Carlos II de Inglaterra, hicieron suya la costumbre de ocultar sus cabelleras con pelucas que llegaban a la altura de los hombros, convirtiéndose la peluca en una prenda de obligatorio uso en la sociedad masculina.Ganando el gremio de peluqueros un prestigio sin parangón, gremio que se estableció en Francia en 1665, diseñando pelucas que cubría los hombros y el pecho, no siendo de extrañar que fueran pesadas y verdaderamente incomodas.
Las pelucas mas cara eran elaboradas con cabellos humanos, siendo las de menor cuantía elaboradas con pelo de caballo o de cabra.
En la actualidad las pelucas están relegadas al olvido, salvo en casos de lamentable situación de enfermedad o de algún nostálgico de tiempos pasados. La tecnología y el desarrollo de nuevas formas de implantes capilares, predominan en nuestra era. Al igual que las extensiones, ya usadas en la civilizacion egipcia.
Aunque los miembros de la Commonwealth, siguen haciendo uso de estas, principalmente abogados, jueces y un cierto numero  de oficiales del parlamento, como símbolo de su oficio.
Símbolo de eras pasadas, modas y estilos que hoy se recogen en libros de textos históricos, y que un día brillaron por los lugares mas recónditos de civilizaciones que  vieron en el pelo, un elemento mas de belleza sublime ,artificio natural que engalano a jueces y emperatrices.
Un abrazo.
La aguja dorada.

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